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  Lésbicos

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    Labrys

 

 

Triángulo negro invertido

        Superbrujas

 

Muchas veces pensamos que nos encontramos solas frente a algunas situaciones al ser lesbianas. Por ejemplo, algunas, antes de conocer el ambiente o más mujeres con nuestra opción, pensábamos que éramos las únicas lesbianas de la ciudad, o del país, etc., etc. Suena un poco gracioso ahora, pero en ese momento seguramente no lo fue.

 

Este tema lo conversamos con algunas amigas, una noche en la que nos encontrábamos en pleno aquelarre, en una reunión de brujas acá en La Paz. Ahí fue donde surgió la idea de agregar esta sección al sitio. Además, entre otras cosas, nos pasó a muchas también, que cuando comenzamos a explorar el ambiente (especialmente por internet), no era difícil encontrarse con historias tristes y desgarradoras en torno al tema...tragedia tras tragedia. Y como que muchas veces no ayuda ¿verdad?, digo, cuando una está con la cabeza con forma de signo de interrogación, tiene muchas dudas, y está entre que se anima y no; entre que tiene miedo y no; o entre que piensa que es malo porque eso le han enseñado y por otro lado siente que no tendría por qué serlo, algo que no ayuda es ver las historias que se encuentran detrás de ese alto porcentaje de suicidios en la juventud homosexual que salen en las estadísticas, porque pareciera que ser lesbiana es lanzarse al abismo, y no es así.

 

No digo que las estadísticas sean falsas o que no existe discriminación, es cierto, la intolerancia de la sociedad muchas veces deriva en una frustración y/o depresión totales en personas que sienten que ser lesbiana o gay está "mal" y que pueden en muchos casos, conducir al suicidio. Pero aunque los suicidios y la discriminación son una triste verdad, no todo es triste y cómo nos vaya en general depende de cómo enfrentamos las situaciones y la vida. Puede ser que todo esto suene a discurso positivista y a onda de tratar de tapar el sol con un dedo y decir "pero si todo es perfecto" (con una sonrisa de propaganda de dentífrico), pero no, simplemente creo que no hay que mostrar sólo una cara de la moneda, eso hacen los periódicos amarillistas como "El Extra", puros crímenes y cosas de terror, y no sólo El Extra, en general siempre se habla más de lo que no se hizo o se hizo mal que de lo que se hizo bien, ¿verdad?. En fin, creo que será bueno cambiar el título de "historia mórbida" por "historia común y sin derramamiento de sangre", tal vez no venda muchos ejemplares pero les interesará a aquellas que quieran saber de casos reales en los que ser lesbiana no tiene consecuencias catastróficas, o si existen casos donde los momentos críticos se han superado exitosamente, casos de mujeres que vivimos nuestro lesbianismo sin culpas y a plenitud.

 

En resumen, este será el lugar donde se encontrarán con testimonios reales de otras lesbianas que no viven más allá de sus fronteras. La sugerencia fue de una amiga de Cochabamba, y pues, ¡por fin salió este espacio!. Era algo que tenía pendiente, y por miles de razones que no vale la pena explicar me demoré tanto. Debo agradecer a las amigas que me enviaron sus testimonios. Seguramente ya pensaron que me había olvidado del asunto, pero nada que ver.

 

Así que si quieren contarnos su historia de cómo es que llegaron a ser lesbianas, si tuvieron obstáculos de algún tipo, cómo los superaron, si quieren contarnos cómo viven su lesbianismo, qué significa ser lesbianas para ustedes, etc., pueden mandarme un mail con el testimonio al correo para publicarlo (estadea_lesbianas@hotmail.com ), y por la cuestión del nombre no se preocupen, no se trata de salir del closet si no quieren, sino de compartir, así que vale utilizar alias ;)

   

 

TESTIMONIO DE UN FANTASMA

 

Arrancándole los segundos al tiempo... Fueron tan sólo 23 los años que agobiaron la isla de las incoherencias mas perfectas...  

La niña de sus ojos fue el título de la más grandiosa novela de antaño... la niña de sus ojos él decía... repetía y promulgaba... carente de las más simples ideas, se convencía a sí mismo que su mundo rosa jamás sería destruído... mientras el himno del “No Basta” se ponía de moda entre aquellas familias consideradas “familias” tal vez...  

Comienza mi historia entonces... relatémosla de la manera en la que se caracteriza con todo su desorden y sarcasmo presente... me piden detalles y funciones que desempeñe en la trascendencia de mis 23... pero digo son apenas 23... y hay tanto por recalcar... que trataremos de resumir de la manera más precisa y concisa para los presentes o las presentes cualquiera que estos fueran... 

 

Ahora imagínense este relato sin las comas ni los puntos y lean de corrido al compás de la vidita que les relataré...imaginen una casa un castillo... sí sí un castillo tan perfecto y pulcro... pero ojo hay que recalcar que este castillo se construyó con gran esfuerzo... ahora imaginen una esfera o mejor dicho una niña en una esfera... apartada de todo germen que pueda dañarla apartada de toda historia que pueda perturbarla alejada de todo daño que esta “sociedad” pueda causarle...encerrada en una burbuja plástica, sin más compañía que sus dudas, preguntas y miedos... eh ahí donde empieza la historia del libro mágico... Y sí un libro con poderes increíbles.. y alucinógenos desconocidos, que te trasladan de una burbuja a países que apenas y puedes imaginar...y es ahí que la literatura se convierte en la familia... esa familia que te da la buenas noches con sus duendes y fantasmas... esa familia que almuerza algún asesinato de la esquina... esa familia que hace el amor a orillas de un lago... ojo que no quiero complicarles la lectura... perdone usted señor o señora lectora me volví a salir de contexto... entienda que es la primera vez que intento dar un testimonio sobre mi entrada al “mundo lésbico”, pero volvamos al relato... demos ahora un salto de la infancia precaria a la muy complicada adolescencia... donde el logo de “cuerpo sano y mente sana” se pone de moda... junto a mi vidita claro está... y es así como este fantasma hace un equilibrio de lo que llaman una niña “intelectual” y una niña “deportista”... el sueño de todo padre... una mujercita que viene con el dote de la “inteligencia” y además trae medallas a casa... (después de todo no fue tan malo que sea mujer) es así como la adolescencia se desplaza entre las nubes de la hipocresía llamadas también por mi  persona “máscaras”... y sí la adolescencia era un baile contínuo de máscaras... en el que mi persona danzaba al compás de sus verdugos idealistas... Pero las preguntas no cesaban y los monólogos aumentaban... y la adolescencia se perdía... la niñez se escapaba... la madurez no existía... y ¿qué quedaba?... Quedaba ese reflejo que se escondía entre páginas... entre sueños y deseos... entre reglas moral y convencionalismos... Lo correcto empezaba a convertirse en ceniza y desaparecer con los vientos del sur... y una libertad imaginada sabía a caramelo... ya cruza los 18... había logrado evadir esos sueños suicidas ... había logrado llegar a la cumbre... a la deleitosa libertad (qué gran mentira)... Pero mi triste decepción... Dios se había equivocado... él no hizo a Eva para Adán ni Adán quería a Eva... o tal vez sí o tal vez no, no olvidemos el juego de los tal vez... gran mentira maldita mentira... dios me había traicionado... 18 años de mentiras... es cuando me dije debí adorar a Silvio y rezarle los rosarios a él... porque él tenía razón... Eva dejó de ser costilla... Eva nunca fue costilla... Eva sólo quería correr tras el tiempo... Entonces encontré sus ojos... entonces me perdí en sus muslos... Entonces entendí que la magia que buscaba estaba en ella... era ella y no él... y las ansias me carcomían el alma... y sabia que no existía condena en sus labios... y había llegado a mis 20 años... tan magnífica, tan exquisita, tan mujer... tan ella... y sólo ella... ingeniosa y tonta... hermosa y fea... alta y baja... gruesa y delgada... idealista y corrupta... pero era ella... y el laberinto tomaba forma y la salida estaba próxima... ignoraba el mundo al que me estaba entregando... Escuchaba: “pero es de lesbianas” “no salió del closet”... ¿lesbianas, closet?... tantos sobrenombres... mi mundo era tan simple y sin reglas... no existía closet ni lesbianas... podía amar a una mujer sin la etiqueta de lesbiana... (aunque no me molesta) y sin gastar en un closet...

Pero tuve que chocarme con la mas tosca realidad... esa realidad que ignoraba así como ignoraba una infancia... la realidad del mundo homosexual... un mundo tan reprimido y tan carente de libertad... un mundo de lamentos y demás... ¿¿¿¿era ese mi mundo????... ¡¡¡¡¡claro que no!!!!!... Aunque muchos digan que estoy en el “closet” puedo responder que es el closet de mi hogar y no de un hotel o algún residencial... es ese closet que compró papá... para que guarde la ropa y juegue a las escondidas en él... es ese closet que el tiempo desgasta y la  mano humana destruye... es el closet que papá destruirá y quemará... porque los muebles de la familia son parte de una historia... y porque la historia de cada vidita comienza ahí... y el cambio tambien... y la lucha ni que se diga... como diría mi abuelo “la más grande guerra esta en el hogar, pierde cuanta batalla se presente pero gana esa guerra y no habrá mundo ni ser humano que detenga tus sueños, y por favor hijita no te construyas ideales que esos también son de barro y se rompen”

 

No se si logré mi objetivo con este resumido relato, escrito en primera, segunda y tercera persona... Sólo espero haber aportado en algo... con mi muy “modesto” testimonio...

 

 

 

¿Y desde cuando vos....?

 

por la_ranita_euforica

 

Cada vez que tengo la oportunidad de conversar con alguna chica de "mi onda", no puedo evitar mi pregunta recurrente, y es: "¿...desde cuando vos te diste cuenta que eras...?", ojo que a veces siento que no es pertinente usar la palabra esa, que sé bien que a algunas personas aún les suena a mala palabra.

 

Me resulta tan interesante conocer todas esas historias, como coleccionarlas en la memoria, sin un fin definido, aún, seguro no es nada morboso, pero me doy cuenta ahora que sería mejor iniciar esta colección con mi propia historia.

 

El por qué exacto, es una búsqueda psicolanalítica muy enrevesada que aún no deseo iniciar: que si me identifiqué con mi madre o con el padre ausente, que si la figura materna fue muy dominante, y por eso mi elección es por otra mujer, etc, etc. Muy aburrido.

 

El recuerdo más antiguo que tengo es que me gustaba, y mucho, ver cómo una de mis empleadas se peinaba las trenzas, eso debió ser a mis 4 años (si yo desde chiquitita...). Años después, un día al abrir la puerta, hallé a una desconocida, que por una extraña química que en ese entonces no supe descifrar, me remeció todo le cuerpo. Así fueron pasando los años y mi gusto por las chicas fue de la mano con mi larga lista de novios, lo mismo miraba a una niña mientras iba de la mano del novio de turno, que a un chico nuevo, no lo hacía para fingir, supongo y era la única manera de portarme que conocía.

 

Era una especie de espera paciente, a veces me asaltaba la idea de hallar a la chica que me estaba buscando, la que sentía lo mismo que yo, entonces la buscaba en la mirada de todas las extrañas.

 

Para los 16 años hallé a la depositaria de mis amores adolescentes, la típica mejor amiga, yo valiente le confesé todo, me desangré en poemas secretos, y justo cuando creía que me iba a dar el sí, ella, a quién yo había hallado, halló al "hombre de su vida".

 

Como denominar ese extraño sentimiento, como un hueco en el corazón, como una ausencia de algo... era como si nadie alcanzara a tocarme realmente, no importaba que clase de sujeto sea, nunca era suficiente.

 

el primer beso

 

Yo fui, lo que se podría llamar, una chica hombreriega, si existe el término, temprano aprendí las estrategias del enamorar con los chicos, y pues me fue muy bien, nunca sufrí excesivamente por uno, excepto por uno con corazón de mujer, nunca me deje engañar, no sin antes hacerlo yo. Así paso una adolescencia regular, bueno, podría haber sido regular salvo por ese gustito extraño... 

 

No tengo muy claro el motivo, pero mientras transcurría mi adolescencia el estar con chicos nunca significo una molestia, si bien era cierto, nunca me sentía completa, tampoco lo hacía para fingir, pero estaba esperando. A veces me desesperaba, buscaba en la mirada de las chicas una pista, algo que me deje saber que alguna sentía igual que yo.

 

Recuerdo que mis mejores besos dados, los que recibieron más elogios fueron los que di imaginando que se los daba a otra chica. Sí, tal vez algo de traición hubo en eso, traición a mí misma y al los novios de turno, pero en ese entonces no había otra forma de ser, y no era el tiempo.

 

Conocí luego, a mis 19 años, a un chico muy especial, y me enamoré hasta las patas, entonces creí que ese sentimiento iba a desaparecer, pero seguía allí como un tatuaje, no puedo negar que amé mucho a ese chico y sólo ahora entiendo porqué fue a él y no a otros, es que este sujeto en especial tenía el corazón de mujer. Pasé 4 años con él, en los que le entregué todo, sí, sí, incluyendo mi cuerpo, y no puedo negar que lo disfruté y mucho crecimos juntos, pero llego el día en que la magia se fue. Para entonces yo ya le había dado a todas las letras a mi sentimiento, había sido capaz de amar a un hombre, y hasta sufría por él, pero mi corazón y mi cuerpo deseaban con todas sus fuerzas a un ser de mi especie. Así en lo peor de mi duelo por él, ojo que no murió sino que se fue con una amiga, sucedió. Yo había prometido un año nuevo especial, además de cambiar de siglo, yo debía hacer algo nunca antes hecho por mí, eso abarcaba desde el paracaidismo hasta el suicidio, no fueron necesarios esos extremos, por suerte.

 

En esos días llego un viejo amigo, del cual me había enterado por las malas lenguas, que "jugaba para el otro equipo", entre la euforia de las cervezas del reencuentro lo obligué a que se confiese y luego lo hice yo, con voz apagadita, y el rostro rojito le dije: - creo que a mi me gustan las chicas -

 

En la víspera de año nuevo nos encontramos los dos, en un cafecito, y mientras esperábamos la hora de los coetillos y los abrazos, la vi. Sentada del otro lado de la barra, igual la vio uno de mis ex, el dueño del café, así que mientras él se lucía con las copas de vino me pidió que le haga el gancho, entonces yo con mi televisivo inglés y al calor de los vinitos inicié la charla. Luego nos fuimos de allí a seguir la fiesta, sin el que invitaba los vinos claro. Terminé siendo la guía turística y cultural de esa preciosa alemana, que de gringa no tenia nada: cabellos castaño claro, cejas oscuras y ojitos cafés, bajita, bien bonita.

 

Juntas nos fuimos a una fiesta, con todas las amigas del ex, en la fiesta no había chicos así que fue el pretexto perfecto para bailar toda la noche. Como es costumbre muy nuestra, todas la chicas de la fiesta se dieron a la tarea de hacer beber a la gringa, pero ella estaba hecha de madera, yo por colaboradora estaba terriblemente ebria, y habría sido el valor que me dieron las copitas, pero recuerdo haberla besado en el cuello mientras bailábamos y luego le pedí perdón, a ella pareció divertirle eso, el resto es borroso, los recuerdos exactos se fueron a la cerveza, el vino y el ron. Recuerdo que tenía mucha sed y fui la cocina, al darme la vuelta estaba la chica, cerquita, cerquita. Pasó sus brazos por mi cintura y me regaló el primer beso, luego de eso sólo volé, podía escuchar la música, pero me perdía en sus besos, entre otras cosillas claro, que una dama no cuenta, al menos hoy no. 

 

Después miré por la ventana y ya era de día, la música había terminado y sólo entonces me di cuenta de que la cocina, muy típica y boliviana, tenía esa ventana para pasar los platos y que cada cristiano de la fiesta había asomado su curiosa nariz por allí. Luego de una breve arregladita de ropas salimos como si nada. Nunca podré olvidar la carita que traían las amiguísimas de mi ex novio. Nadie dijo nada, como si nada hubiera pasado, pero la cara de asombro desvelado les delataba, la única sincera fue una de mis mejores amigas que en su brutal borrachera me dijo: - esta vez sí te pasaste - lo dijo muriéndose de la risa así que no lo tomé a mal, hasta que su novio, el dueño del la casa sugirió que las dos debíamos irnos, fue muy delicado y sutil, porque comenzó a pasarnos los abrigos. Resulta que su hermana había llegado de improviso y al entrar a su cocina se encontró con la abominación de dos mujeres comiéndose a besos. Luego me contaron que la mesa de bocaditos estuvo mas visitada que nunca mientras estábamos en la cocina, ya que desde allí se veía la ventanita famosa en todo su esplendor. Luego nos fuimos a girar por la ciudad, yo cumplí mi labor de guía y le explique todo lo que se debía saber de esa ciudad.

 

Llegué a medio día a casa con un mordisco en el cuello, y con el corazón exaltado, cada que repasaba los sucesos de la noche anterior me recorría un extraño cosquilleo por todo el cuerpo, una emoción insólita y estrenada no me dejaba dormir la parranda, sabía que desde ese día nunca más sería la misma, había iniciado el camino que sin ser elegido sería mi destino, mi signo y mi lucha.

 

Está demás contar que me gané el odio encarnizado de el ex novio, y que a mis espaldas se habla un montón, a mi nadie me quita lo bailado y lo besado, y nadie me lo quitará.

 

 

 

 

 

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